Uso de DRONES llega a industrias para aumentar la competitividad

Equipos están siendo utilizados principalmente en los sectores minero, vitivinícola, agrícola y construcción para realizar mapeos, planimetría y termografía de terrenos.

Si bien en Chile no hay un estimado de cuántos drones existen, desde que se publicó la normativa DAN 151-en abril de 2015-, que regula la utilización de aeronaves pilotadas a distancia, el número de aparatos registrados es de 132. Mientras que los operadores acreditados son 189, según datos de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC).

El director de Seguridad Operacional de la DGAC, Lorenzo Sepúlveda, explica que la normativa vigente estipula, entre otras cosas, un peso máximo del drone de 9 kilos; exige un paracaídas para asegurar una caída más suave en caso de pérdida del control por parte del operador o una falla técnica; una credencial al piloto, que implica dar un examen ante la DGAC; y un seguro contra terceros y/o responsabilidad solidaria de quien los contrata.

“Esta norma va a ir evolucionando, porque esta tecnología está aún en desarrollo. En septiembre del año pasado se realizó una modificación que liberó a los drones clasificados como juguetes -pesan menos de 700 gramos- al cumplimiento de esta normativa, lo que no implica que los usuarios no asuman responsabilidades en caso de daño?”, comenta el ejecutivo.

Sepúlveda añade que actualmente están evaluando el uso de barreras electromagnéticas para impedir, de manera no invasiva, el acceso de drones a lugares restringidos.

Principales usos

El director del Club de Robótica de la Universidad San Sebastián, Carlos Escobar, explica que en Chile el tipo de drone más utilizado es el multirrotor, que es como un helicóptero de cuatro o seis hélices.

“La demanda de estos servicios proviene principalmente desde las industrias minera, vitivinícola, agrícola y construcción, siendo los usos más comunes el mapeo, planimetría y termografía de terreno?, comenta el académico.

Escobar sostiene que las ventajas del uso de drones se traducen en menores costos y mayor eficiencia en los procesos. “Por ejemplo, el mapeo se puede realizar en menor tiempo, abarcando una mayor extensión de terreno, a un costo menor y en terrenos donde es más complejo o inseguro el tránsito de las personas”, plantea.

Por su parte, el secretario general de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnología de la Información (ACTI), Jaime Soto, plantea que el uso de estos aparatos en las industrias representa una A oportunidad para mejorar la competítividad de las empresas, el bienestar de las personas y la eficiencia en ámbitos muy amplios.

“Desde el comienzo la más beneficiada ha sido la industria audiovisual y del entretenimiento, permitiendo el registro de imágenes y video de gran calidad, en movimiento y desde altura o hasta en modo oculto, pero hoy cada vez más sectores lo están incorporando en su día a día”, comenta el ejecutivo.

Agrega que en el caso de la minería, la agricultura y la ganadería se ha incorporado el uso de drones en los procesos de robotización y monitoreo, agilizando sus etapas, aumentando a su vez la competitividad. Mientras que en materia de seguridad, esta tecnología ha posibilitado alcanzar puntos, instancias y rapidez de respuestas que antes no eran posibles.

Desarrollo local

Con foco en la realización de levantamientos topográficos y levantamientos de información en general, desde 2015, un equipo de la Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) trabaja en el desarrollo de un drone de menor costo y fácil armado.

El académico de la PUCV, Sebastián Fingerhuth, explica que el prototipo destaca por su fácil transporte, armado, además de posibilitar modificaciones en caso de requerir aplicaciones especiales. También ofrece una mejor calidad de la imagen debido a un soporte especial, aislado de vibraciones, para montar la cámara.

La adjudicación de un fondo de $ 2 millones les posibilitó crear un prototipo. Hoy están trabajando en el plan de negocios para su comercialización y afirma que un drone podría costar entre 30% a 40% menos que su equivalente en el mercado -gracias al uso de materiales accesibles en Chile-, con un valor entre $ 4 y $ 5 millones.