La importancia del Ministerio de Ciencias, Tecnología e Innovación

Es muy importante para Chile que se cree este ministerio, contribuyendo a la productividad del país, así como al desarrollo social, generación de conocimiento, creación de comunidades de aprendizaje y de políticas públicas, eliminación de brechas digitales y más.

Teniendo encima de la mesa gran cantidad de temas pendientes en nuestra industria TIC, como la Ley de Protección de Datos Personales, la firma digital, los notarios y conservadores digitales, un indicador de I+D+i de tan solo 0,39% del PIB, el capital humano avanzado y las ciudades inteligentes; sumado a los polémicos casos de colusión que han surgido en Chile y a la situación de Conicyt, creemos que la necesidad de contar con un Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación debería ser la primera prioridad en toda esta lista, la que esperamos sea una realidad a más tardar en septiembre de 2017, como anunció la Presidenta.

Porque no podemos olvidar que la existencia de esta cartera es un paso importante dentro de los lineamientos para avanzar hacia la economía digital, donde la investigación aplicada junto a la básica, son un pilar importante en su actividad, el que, además, permitirá que de todas maneras mejore la productividad del país, por lo que es clave que este proyecto no se postergue.

Este ministerio permitiría otorgar un valor y un rol mucho más importante a la ciencia, enfocándose en las brechas que tiene con la industria, permitiendo así generar sinergias con la educación y la productividad, que son la base del desarrollo, de manera de consolidar el foco al que debemos apuntar en un período como el actual, centrado en la tecnología, con una tasa de cambio acelerada y procesos de globalización e innovación. Por ello, la posibilidad que planteó el actual Gobierno de crear un ministerio que se especialice exclusivamente en Ciencia, Tecnología e Innovación abrió muchas puertas, dio paso a preguntas y, por sobre todo, a mucho entusiasmo por parte de toda la industria TIC, que ve en este la esperada inclusión de las ciencias a las tecnologías y la innovación a las políticas públicas y prioridades que maneja Chile.

Como ACTI tuvimos la oportunidad, durante 2015, de participar en las mesas de trabajo que definieron los temas clave del área y que serían incluidos en la eventual creación del Ministerio de Ciencias, Tecnología e Innovación, los que fueron entregados a la Presidenta mediante un informe de la Comisión.

Sin embargo, y aunque hablamos de una idea que ya existe desde hace algunos años y que recién en mayo de 2015 fue anunciada oficialmente por la mandataria, con el tiempo se ha perdido en la discusión un par de veces y hoy, ya en 2016, estamos a la espera de que se cumpla la esperada promesa de su creación, cuyo proyecto de ley quedó agendado para agosto de este año.

Es por ello que desde la industria esperamos entusiasmados que esto suceda, a pesar de que nos preocupa, en cierta forma, que pueda quedar en el olvido, omitiendo lo crucial de su creación y pronta definición, la que estaría a cargo de los ministerios de Educación, Economía y Hacienda, con la colaboración de Segpres y el Consejo Nacional de Innovación para el Desarrollo, según confirmó la Presidenta.

Ya que, recordemos, si Chile no amplía su capacidad de creación de conocimiento, de desarrollo tecnológico y de innovación productiva y social, es difícil que nos consolidemos como un país plenamente desarrollado y un socio competitivo.

Temáticas para incorporar

Entre aquellos puntos que se discutieron en 2015 y que fueron acordados entre los diferentes representantes de la Comisión, destaca el desarrollo digital de Chile. Es de gran importancia para el país que superemos barreras digitales como el acceso a Internet y la alfabetización digital, lo que significará disfrutar de igualdad de oportunidades para que la sociedad de hoy se eduque; también permitirá que las micro, pequeñas y medianas empresas encuentren nuevos mercados y aprovechen las condiciones de un mundo globalizado, potenciando el desarrollo económico de una porción importante del país, como lo son las Mipymes.

En sincronía con estos, en enero recién pasado, la mandataria afirmó que el Ministerio tendrá como tarea principal la definición de una política con tres objetivos claves: fortalecer las capacidades de investigación, desarrollo e innovación; orientar y apoyar la formación de investigadores y procurar su inserción en el sistema; y vincular el quehacer científico-tecnológico e innovador con las preocupaciones de la sociedad.

Por ello, como ACTI consideramos que es muy importante, a su vez, que exista una sinergia entre las instituciones chilenas dependientes del Estado con las instituciones público- privadas, así como con empresas privadas que pueden desarrollar innovación y crear tecnología, contribuyendo no solo al mundo productivo, sino también al desarrollo social, generación de conocimiento, comunidades de aprendizaje e iniciativas en pos de Chile.

Un punto clave dentro de esta discusión, es que a nivel país se logren incorporar temas tan importantes como contar con una ley de protección de datos personales, la firma electrónica, identificación digital, capital humano avanzado, la consolidación de información de datos del sector, definición de áreas estratégicas de desarrollo del país como, por ejemplo, la industria inteligente y el impulso a smart cities.

¿Qué hacemos con el porcentaje de I+D+i?

Por otro lado, necesitamos clara y urgentemente una mayor conexión entre las necesidades de innovación de las empresas, con la investigación y las capacidades del mundo científico, porque son nuestros empresarios y emprendedores los que protagonizarán el cambio, orientando y realizando innovación y desarrollo para el futuro.

Es por ello que se deben definir políticas públicas que establezcan medidas y promuevan el aumento del porcentaje del PIB que actualmente se dedica a I+D+i, el que solo es de 0,39%; una cifra muy menor, si nos comparamos con el promedio de Latinoamérica que alcanza 2,4%.

Hablamos de un aspecto clave en el futuro de Chile, el que independientemente del ministerio, debe ser prioritario. Porque se incluya o no como parte de él, su desafío y rol está en dar consistencia, permanencia y prioridad política a la innovación, ciencia, tecnología e investigación, como motor esencial del desarrollo. Para ello debemos trabajar en conjunto como sociedad, con una visión a largo plazo para lograrlo y con el foco siempre puesto a nivel país.

De este modo, el esperado Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación viene a convertirse en el organismo gubernamental con la tarea de conciliar las iniciativas públicas respecto a la industria, uniendo en una sola institución la facultad de tomar decisiones en coordinación directa con el Jefe de Gobierno y con el poder legislativo, así como de vincularse directamente con los entes ejecutores.En otras palabras, al tener un organismo que agrupe a todas las sociedades dedicadas a estas aristas, existiría una esperada coordinación a la hora de formular e implementar políticas de desarrollo, que incluyan la ejecución, financiamiento y evaluación de proyectos.

Es debido a todo lo anterior que es muy importante para Chile que exista esta cartera, contribuyendo a la productividad del país, así como a su desarrollo social, a la generación de conocimiento, a la creación de comunidades de aprendizaje, de políticas públicas, a la eliminación de brechas digitales y más.

Porque las demandas, en términos de innovación, investigación, ciencia y tecnología, ya existen y desde hace mucho, y aunque actualmente han surgido algunas iniciativas aisladas que apuntan a satisfacerlas, estas son independientes y requieren de un programa común que les permita estar alineadas, para reenfocar y dar un mejor uso a los esfuerzos y recursos. Todo ello contribuye a que, como país, Chile pueda ser más competitivo y responder de forma adecuada a las demandas de la economía digital a la que estamos ingresando.

Fuente: Revista Gerencia