LA EXPERIENCIA INTERNACIONAL

La sociedad está experimentando diversos procesos de continuo cambio tecnológico y digital. Bajo esta premisa, era impensado hace un par de años, abandonar el papel hoja en ejecución y uso de documentos, lo cual hoy es una realidad. Sin duda, las administraciones tributarias del mundo no han sido ajenas a estos cambios. Por un lado, los países han emprendido modificaciones para tratar de adaptar los diferentes órdenes legales a esta nueva realidad. La experiencia internacional sobre este tema se traduce mediante el impacto que tiene la facturación electrónica en las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes). Con la disminución de los costos de facturación, se incentiva la competitividad, teniendo consecuencia directa en la modernización tecnológica de los negocios con la digitalización de documentos, simplificando los procedimientos y facilitando el cumplimiento de obligaciones fiscales.

Un ejemplo de esto es la Comisión Europea. Ésta, además de exigir a los países de la UE el apoyo sistemático a las Pymes, obligó que cada una de las naciones reduzca de aquí a fin de año, unos 240 billones de euros en total, traducido en gasto de uso de papel hoja en cada uno de sus procesos de facturación.

Por otro lado, la factura electrónica se encuentra en plena expansión en Latinoamérica y ya son diversos los países que han adoptado nuevas prácticas de facturación. Se puede citar a México que desde 2014 cumple la obligatoriedad del uso de ésta para todos los contribuyentes. En el caso de Perú, se espera completar el 100% de los contribuyentes para 2017. El resto de los países de la región están en pleno proceso de adopción. En el caso de EEUU, impondrá el uso de la factura electrónica obligatoria a partir de 2018 únicamente para los proveedores del sector público, aunque especialistas prevén la incorporación de 3 billones de facturas Provenientes de administración y Pymes. En cambio, las regiones con menor implementación del sistema son África y Asia Pacífico, donde la cifra solo alcanzará los 4 billones de facturas electrónicas enviadas en total.

Durante 2016, la facturación electrónica estará creciendo en todo el mundo, con Latinoamérica y Europa como líderes, facturándose unos 30 billones de este documento y suponiendo una tasa de crecimiento de entre el 10% y el 20% respecto a 2015.

Los beneficios de adoptar la facturación electrónica son múltiples y sin duda el más destacado, es que ésta permite que las empresas hagan un intercambio de documentos, sin necesidad del transporte físico, la impresión, el papel y almacenaje.

JAIME SOTO, SECRETARIO GENERAL ACTI