Facturación Electrónica, una obligación que puede ser un buen negocio

Lentamente está avanzando el proceso de adopción del sistema de facturación electrónica por parte de las pequeñas y medianas empresas urbanas de nuestro país, que tienen hasta el 1 de agosto para sumarse al sistema.

Aunque muchas de estas compañías deberán adaptar algunos de sus sistemas y modelos de negocios para cumplir con la ley, los beneficios pueden convertir la obligación de emitir facturas electrónicas en uno de sus mejores negocios.

Luego de que la Ley 20.7272 de 2014 hiciera obligatorio para todas las empresas chilenas adoptar la facturación electrónica, se inició un proceso paulatino de adopción del nuevo sistema por parte de éstas, según un calendario establecido por el Servicio de Impuestos Internos. Las grandes compañías ya cumplieron con la normativa y ahora es el turno de las pequeñas y medianas empresas, emplazadas en sectores urbanos.

Según datos del Departamento de Atención y Asistencia de Contribuyentes del SII, hasta ahora solo 26, 1% del total organizaciones obligadas a emitir en formato electrónico para agosto de 2016 están inscritas en el sistema (31.272 empresas de un universo de 119.956).

Para las que aún no han hecho el cambio, Ricardo Pizarro, jefe de este departamento de SII, insta a iniciar pronto el proceso, “evaluando si necesitan adaptar sus sistemas y modelos de negocios, y también cuáles son sus necesidades, con el objetivo de encontrar la mejor solución de facturación electrónica para su empresa”.

En la práctica, las empresas deben decidir si adquirirán un software o bien, si optarán por la solución gratuita que ofrece el SII. “Actualmente, del total de pymes que facturan electrónicamente, 85% utiliza el sistema de facturación gratuito del SII y solo 15% usa un software propio y/o de mercado”, apunta Pizarro.

Muchos Beneficios

Sea cual fuese el sistema elegido, las ventajas que se pueden obtener de la adopción de la facturación electrónica son importantes.

Para Jaime Soto, secretario general de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnologías de Información (ACTI), la facturación electrónica se puede transformar en un “excelente negocio para las compañías que la adoptan”.

La más evidente -señala- es el ahorro de tiempo y dinero en la realización de los procesos. “Operar con documentos tributarios electrónicos permite a los contribuyentes hacer importantes avances en sus procesos de negocio, ya que mejora la relación cliente/proveedor, permite diferir la declaración y pago del IVA hasta el 20 de cada mes cuando se realiza la declaración y pago por internet, y libera de algunas cargas tributarias”, apunta.
Asimismo, recuerda que los contribuyentes que emiten factura electrónica no necesitan concurrir a las oficinas del SII a timbrar documentos, ya que la autorización de los folios se realiza vía internet, ahorrando tiempo, costos de traslado y evitando esperas.

Otras ventajas son el ahorro en costos de impresión, despacho y almacenamiento de documentos tributarios y la seguridad en los procesos, pues no solo elimina el riesgo de pérdida de facturas timbradas, sino que también permite verificar en línea la validez de los documentos.Coincide Aliosha Bertinit, gerente comercial de Paperless, empresa especialista en documentos electrónicos, al señalar que el principal beneficio del uso de las facturas electrónicas es el ahorro y la optimización de los procesos internos.

Sin embargo, asegura que – en el contexto de la optimización de procesos- los ahorros son mucho mayores, pues “se pueden conectar los sistemas de los clientes a través de la factura electrónica, de manera que, por ejemplo, se elimina la digitación y los procesos de aprobación/rechazo son directamente realizados en los sistemas. En este contexto, se traspasan los recuerdos a actividades que agregan mucho más valor a la operación”.

Problemas frecuentes

Con todo, el cambio al sistema de factura electrónica no siempre es simple, especialmente para las empresas más pequeñas.”Muchas veces el principal problema con el que se enfrentan las empresas para adoptar el sistema de facturas electrónicas es cultural. En este sentido – y afortunadamente es cada vez menos-, puede haber una resistencia al cambio de parte de las empresas y sus trabajadores, tal como sucedió desde el uso del fax al correo electrónico, por ejemplo”, ejemplifica el secretario general de ACTI.

A su juicio, las pymes son las más susceptibles de vivir estas problemáticas, ya que “muchas veces no cuentan con estructuras administrativas acordes para atender las nuevas obligaciones, así como también pueden no tener los recursos económicos que requiere la incorporación de hardware y software” adecuado.

Bertinit, a su vez, estima que las principales dificultades están determinadas por los cambios internos (procesos, sistémicos, etc.) que deben realizar los clientes para ajustarse a la factura electrónica.

Adicionalmente, advierte que es importante considerar que la elección de una solución de facturación electrónica (migración/cambio/reemplazo) “tiene un horizonte mínimo de 12 meses”.
Fuente: http://impresa.lasegunda.com/2016/04/25/C/fullpage#slider-2